Una idea revolucionaria nacida en un puerto de Bretaña
En 1986, Egidio Siena — un joven emprendedor italiano experto en cosmética natural — caminaba por el puerto de Brest cuando vio barcos pesqueros llenos de algas marinas. Tomó unas muestras, las llevó a Italia y las mezcló con ingredientes naturales hasta obtener una pasta.
Ese barro, aplicado en los muslos y glúteos, reveló un efecto drenante extraordinario. Así nació el Barro de Alga Guam. Sin publicidad masiva, fue el boca a boca entre mujeres lo que lo convirtió en un clásico italiano.
40 años después, la misma fórmula artesanal sigue siendo nuestro corazón — ampliada hoy con cremas, leggings con microcápsulas, patches y tratamientos faciales.







